"Las empresas informativas cumplen una función educativa, cultural y política (salvaguardar las democracia y las libertades es la más trascendente)muy importante en la sociedad actual debido sobre todo a su capacidad para generar opinión. Esto hace que se encuentren sometidas a una legislación especial que por una parte favorece su existencia y por otro limita su poder influenciador. También, dada esta función social, las organizaciones sociales vigilan atentamente los hechos relacionados con estas empresas (sobre todo en aspectos relativos a la violación de la intimidad de algunas personas o con algunas emisiones-publicaciones escandalosas por su contenido social o violento). La función social de la empresa informativa, que se presupone al responder a uno de los derechos básicos de los ciudadanos, el de la información (Art. 20 de la Constitución Española), va a ser limitada (o estimulada) en algunos casos por la ética empresarial de los propietarios y directivos de las organizaciones que van a promover una determinada actitud en sus trabajadores y que son, en definitiva, quienes tienen la última palabra sobre si una información se hace pública o no (...)
Pero la función social de los medios de comunicación queda relegada a un segundo plano para prevalecer criterios de rentabilidad económica y eficiencia. Los periodistas tienen un flaco refugio en las cláusulas de conciencia y en las normas establecidas en los "Libros de estilo" de los medios frente a la incertidumbre que genera la precariedad del mercado de trabajo. De todas formas, hay que tener presente que una empresa informativa sin beneficios y sin audiencia poca función social puede desempeñar. Esto nos lleva al gastado argumento de que una empresa periodística que no es rentable no puede ser libre o independiente. Crespo de Lara (2000) afirma que "una empresa que persigue a ultranza el beneficio, complace los intereses comerciales y produce una tendencia en lo informativo a la insustancialidad". Parece que lo ideal es dar paso al concepto de prensa total, o idea de que la difusión, los ingresos publicitarios y los esfuerzos editoriales deben caminar unidos y dirigidos todo ellos hacia el objetivo de un producto informativo-noticioso de rentabilidad en el mercado (Hallin, 1996)"
F.J. Caro González "Gestión de empresas informativas"
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